Pandora tenía que ser Mongola a la fuerza. Fuerza como la que nos soplaba hoy fuera de la carretera. El Siroco y el Cierzo juntos son una auténtica mariconada, si queréis aprender lo que es viento, veniros a Mongolia Interior, donde el viento de Siberia nos ha pegado hoy constantemente a rachas de hasta 50 km/h (que no lo digo yo, que lo dice accuweather) jodiendonos la vida y haciéndome dudar de si vamos en moto o en windsurf.
Si trato de pensar en cómo describir la ruta de hoy sólo me sale viento. Viento viento y más viento. Horas infinitas de viento loco, como rabioso, enfadado con la humanidad y dispuesto a borrarla de un soplido (jaja). Viento fuerte y viento frío que nos dejaba jodidos. Lo peor son las rachas: luchar contra viento (y marea) es ya difícil, seguro, pero contra rachas de viento la cosa se pone jodida de pelotas. Eso de estar ahí en un lado de tu carril y que de repente sientas una racha pasando y medio milisegundo después estás al otro lado del carril, o incluso fuera de el.
Hoy nos hemos colado de nuevo en la autopista por última vez (ya no quedan hasta la forntera) pero esta vez no se nos puede echar la culpa, ya que ha sido el tipo de la garita quien nos ha invitado amablemente a pasar por el mismo hueco que normalmente usamos para colarnos. Ya en la autopista un coche con los reporteros dicharacheros de Hebei nos ha parado para hacernos (hacer a Mauro) una entrevista acerca de nuestro caso. Creo que sale mañana en tele-hebei, si puedes sintonizarla... xD
Poco después de hacer a Mauro famoso, hemos llegado al fin de la autopista, donde el viento era aún más peligroso, o divertido, según se mire. Eso sí, sea lo que sea es cansado de pelotas, porque hay que poner un 400% de atención a la conducción y a la carretera, y al viento que ese no lo ves venir, y te manda a parla, y hay que contrarrestarlo. El efecto es que la mitad del viaje vas como haciendo surf, tirándote a un lado de la moto, e inclinando para compensar la desviación como si estuviera en una curva.
Los ųltimos kilómetros han sido acojonantes. Llanuras infinitas con el atardecer, holladas apenas por los pastores de ovejas que por allí pululan. Nos hemos aventurado a probar el offroad y la verdad es que mola tanto que no podemos esperar a Mongolia.
El cansancio me mata y me quedo dormido escribiendo esto, de modo que voy a ver si puedo subir fotos y dormir porque mañana nos toca llegar a la frontera, por la mañana, y a ser posible cruzarla por la tarde.
Os dejaré unas palabras antes de pasar al lado oscuro donde no hay comunicación. Espero que luego el material os merezca la pena.
Buenas noches, me voy soñar que estás aquí.
martes, 15 de mayo de 2012
[1 minute post] Día 3: Beijing y la muralla son nuestros
Más de lo mismo: salir corriendo, pero está vez más temprano. Binzhou es un infierno de ciudad, descomunal, las calles parecen pistas de aterrizaje y nada parece tener sentido. Volvemos a nuestra quería autopista y seguimos a toda hostia. Bueno, a toda la que nos permite el motor de pacotilla. 110 es nuestro récord de velocidad. Pasamos Tianjin, seguimos saltando peajes, algunos se ríen al vernos hacerlo, otros lanzan patadas voladoras en la esperanza de derribar la moto y pararnos. Nadie nos sigue. La policía en la carretera nos ignora. Esto es de coña. Para coña los cartones en el arcén con dibujo de coche de policía, sirenas incluidas. ¡Hasta las matrículas cambian de uno a otro! Pero cuando va cayendo la noche dan el pego. Entrar en Bejing es una odisea, perderse súper fácil. Ciudad policial, la mitad de los que vemos son policías, el resto turistas. Vuelta de honor a Tiananmen, foto con el tito Mao a la espalda, bronca del madero de turno. Vámonos de aquí. Busca la salida, siempre hacia el norte. La ciudad no se acaba nunca, 30 km desde tito Mao y aún no hemos salido. Carretera a las montañas, por fin. Viento insoportable, ¿voy en moto o en velero? Sube el puerto hacia Badaling, las autopistas aquí son por fin legales para motos, ahora se nos hace raro parar en el peaje. Era más cómodo y rápido antes. Llegar a la muralla, es tarde y está vacía de gente, ¡tanto mejor! Sigue, deprisa otra vez, hay que llegar a Zhangjiakou, 160 km más. Viento, mucho mucho viento. Frío. Culo congelado. Llegar al fin. Helados. Cama. Dormir... Perder post largo.
Radio casco nos deleitó con sucesiones de gritos sin sentido, cánticos de ballena, el "Vamos a jugar" de Fraggle rock, y pocas chorradas más.
Radio casco nos deleitó con sucesiones de gritos sin sentido, cánticos de ballena, el "Vamos a jugar" de Fraggle rock, y pocas chorradas más.
[1 minute post] Día 2 - Autopistas
Despertarse. Buscar autopista. Hay que correr, Beijing aún a 800 km. Gente pobre sin nada que hacer, jodidos por el sitio donde nacieron. Autopista por fin, carretera y manta. Corre corre que te pillo. Camiones, camiones y más camiones. Meta-camiones (camiones que transportan más camiones). Y locos en la carretera. Saltarse peajes se convierte en el pan nuestro de cada día, tenemos un máster. Pensamiento: las autopistas son reflejo de lo jodida que hemos dejado la existencia, corre corre no mis atrás, no mires a los lados, no importa el camino, vive sólo pensando en el destino. Un asco. La cámara del casco no vale ni para cagar, el mando funciona cuando quiere (se habrá quedado sin pilas?) y la batería dura un suspiro. Apenas tengo fotos y creía haber tenido miles. Por fin llegar a algún lugar, hotel y cena. Hemos hecho 500 km. No está mal pero aún nos queda la vida.
Radio casco puso, a falta de peticiones, Lola de El Chojin, y poquito más.
Radio casco puso, a falta de peticiones, Lola de El Chojin, y poquito más.
Mierda de tecnología
Lo malo de escribir de noche tras un día de paliza en moto es que a menudo me quedo dormido, móvil en mano, para descubrir a la mañana siguiente que (divertidamente) mi texto está lleno de teclas al azar o (aún más divertidamente) palabras inconexas ligeramente relacionadas con algún sueño. O en otras ocasiones (para mi cabreo), como esta mañana, que el texto escrito se ha perdido por completo después de una hora o dos escribiendo.
Así que me temo que tendré que hacer resúmenes como esos de los vídeos protagonizados por conejos animados que te cuentan la trama de una peli en un minuto (google: pulp fiction 1 minute).
Mierda de tecnología...
Así que me temo que tendré que hacer resúmenes como esos de los vídeos protagonizados por conejos animados que te cuentan la trama de una peli en un minuto (google: pulp fiction 1 minute).
Mierda de tecnología...
lunes, 14 de mayo de 2012
Haciendo el mongolo
Conquistar una autopista no tiene mérito, incluso si es una de casi 2000km.
Conquistar la plaza de Tiananmen y conseguir que los maderos te dejen hacerte una foto entorpeciendo el tráfico, tiene un mérito de cojones.
Pero plantar tu moto en mitad de la mismísima Gran Muralla China, sencillamente merece hacer el mongolo:
Conquistar la plaza de Tiananmen y conseguir que los maderos te dejen hacerte una foto entorpeciendo el tráfico, tiene un mérito de cojones.
Pero plantar tu moto en mitad de la mismísima Gran Muralla China, sencillamente merece hacer el mongolo:
Disclaimer gordo
Mi amiga la China Telecom ha decidido ponerse puta, capar wordpress, y además capar las conexiones a vpn desde el móvil, por lo que mi única forma de escribir es mediante un sistema de post por email.
No puedo poner categorías en los post, ni formatearlos, ni siquiera saber como quedan! Ah, y tampoco puedo responder comentarios. Lo siento mucho pero parece que este viaje tendrá que ser seguido principalmente en diferido :(
No puedo poner categorías en los post, ni formatearlos, ni siquiera saber como quedan! Ah, y tampoco puedo responder comentarios. Lo siento mucho pero parece que este viaje tendrá que ser seguido principalmente en diferido :(
domingo, 13 de mayo de 2012
El lio amalillo
Binzhou, a la vera del río amarillo. Ya queda menos hasta pekín, unos 300, pero hoy hacemos noche aquí. Mi culo no puede más con la autopista...
Huian (léase jueyán) y las autopistas asesinas
Salir tarde tiene sus problemas. Entre que empiezas el viaje, sales de la ciudad, encuentras las 4 cortadas que se te olvidaban... total que el salir a las 10 termina convertido en salir a las 2.
Sin embargo a pesar de las horas nos hemos marcado 400 kilómetros como campeones. Y es que el camino de Shanghai a Pekín es absolutamente anodino...
Salimos de shanghai colándonos en autopista yendo nuestro viejo truco, ya dominado a la perfección, de buscar el hueco en la barrera y corriendo antes de que la policía decida reaccionar. Y una vez en la autopista...
...llegamos a Huian. No, no es un chiste, es que no hay nada que hacer en 400 km. La conminóautopista que sube de shanghai al norte (así se llama, que le vamos a hacer) podría hacerse con los ojos cerrados excepto por dos cosas:
3 peajes...
... Y el puente sobre el Yangtze.
El resto del tiempo transcurre tratando de mantenerse vivo entre coches que se adelantan como locos, por la izquierda, por el arcén, por la raya del medio... Vienen desde 500m dando luces y pitando, y si no te apartas se te pegan al culo y pan y te intentan adelantar como si fuera Hamilton contra un HRT.
Están locos estos Jiangsuanos.
En fin, mañana etapa dura y larga, nos quedan 800 a Pekín que es donde deberíamos llegar idealmente. Les dejo con el cálido consejo de nuestro hotel:

(Cálidos consejos: resbalen con cuidado)
P.D.: Necesito inspiración musical, pues radio-casco hoy solo ha puesto, por razones que desconozco "La gran obra maestra" de Frank T. (al que odio) y una variedad musical con letra inventada y chorrípeda del "Davai rabotnik" soviético, conocido en nuestras tierras cómo "A las barricadas". ¿Será el espíritu del 15M transmitido por las ondas de radio-casco?
Sin embargo a pesar de las horas nos hemos marcado 400 kilómetros como campeones. Y es que el camino de Shanghai a Pekín es absolutamente anodino...
Salimos de shanghai colándonos en autopista yendo nuestro viejo truco, ya dominado a la perfección, de buscar el hueco en la barrera y corriendo antes de que la policía decida reaccionar. Y una vez en la autopista...
...llegamos a Huian. No, no es un chiste, es que no hay nada que hacer en 400 km. La conminóautopista que sube de shanghai al norte (así se llama, que le vamos a hacer) podría hacerse con los ojos cerrados excepto por dos cosas:
3 peajes...
... Y el puente sobre el Yangtze.
El resto del tiempo transcurre tratando de mantenerse vivo entre coches que se adelantan como locos, por la izquierda, por el arcén, por la raya del medio... Vienen desde 500m dando luces y pitando, y si no te apartas se te pegan al culo y pan y te intentan adelantar como si fuera Hamilton contra un HRT.
Están locos estos Jiangsuanos.
En fin, mañana etapa dura y larga, nos quedan 800 a Pekín que es donde deberíamos llegar idealmente. Les dejo con el cálido consejo de nuestro hotel:

(Cálidos consejos: resbalen con cuidado)
P.D.: Necesito inspiración musical, pues radio-casco hoy solo ha puesto, por razones que desconozco "La gran obra maestra" de Frank T. (al que odio) y una variedad musical con letra inventada y chorrípeda del "Davai rabotnik" soviético, conocido en nuestras tierras cómo "A las barricadas". ¿Será el espíritu del 15M transmitido por las ondas de radio-casco?
sábado, 12 de mayo de 2012
Ruedas laila
O lo que es lo mismo, ya han llegado. Aunque al final no son de enduro porque de esas no podían traer hoy, así que nos llevamos ruedas estándar...

¡Vamos que nos vamos! Y ya son horas... 12:30. 1270 km hasta Pekín, a ver lo que tardamos.
Disfruten del viaje.

¡Vamos que nos vamos! Y ya son horas... 12:30. 1270 km hasta Pekín, a ver lo que tardamos.
Disfruten del viaje.
Y allá que vamos...

11 de la mañana. Esperando a las ruedas de recambio en el taller oficial de Yamaha. No están. "Tal vez mañana". Los chinos, como siempre...
Amanece

El día amanece gris. Con resaca. Y no tantas horas de sueño cómo me hubiera gustado.
Pero el tiempo no espera a nadie. Ya no va más. Hay que levantarse, darse la que puede ser última dicha en dos semanas y hacer acopio final de armatostes.
Recuerdo el casino de Estoril. El señor que llevaba la ruleta. Su cansada pero perenne cantinela anunciando que había llegado la hora y que no se aceptaban más apuestas.
"Nada mais"
domingo, 6 de mayo de 2012
On the road again!
A veces me gustaría poder escribir más, tener más cosas que decir, o tenerlas más claras por lo menos. En la última semana he tenido al menos en 3 conversaciones diferentes la misma cantinela acerca de cómo los planes no valen de nada porque al final todo cambia, de repente, tan a menudo, que hablar de planes para más de una semana en el futuro deja de tener sentido.
Sin embargo, afortunadamente, no siempre me quedo sin cosas que contar. Y es que los últimos planes han pasado la barrera de una semana en el futuro de la que hablaba, y por fin puedo hablar de ellos con sentido.
El plan original incluía un viaje, a mediados de Junio, alrededor de China pasando por Mongolia, Rusia, Kazakhstan, Kyrzygstan y entrar en China de nuevo por Xingjiang, pero como todo plan que se precie ha cambiado tanto de forma como una mancha de aceite en el agua. Me ahorraré todos los detalles coñazo de la historia, pero a grandes rasgos por motivos de curro hemos terminado buscando acortar la ruta y los días, dejando gran parte para otra ocasión. Ah, y saliendo LA SEMANA QUE VIENE.
De modo que ahora mismo la idea es la siguiente:
Salir el Sábado 11 en dirección a Beijing. El Lunes por la mañana hacer las gestiones del visado Mongolito, para lo que toca esperar 1 día de turisteo pekinés. Y aquí empiezan los "ysis".
# ¿Y si no nos dan el visado?
Viajar por Mongolia Interior, al sur del Gobi, por Qinghai y sus salinas gigantescas, para entrar en Xinjiang y cruzar por último otro desierto (el del Taklamaklan) antes de llegar a Urumqi. Y volar de vuelta a casa mientras las motos vuelven en tren.
# ¿Y si nos dan el visado?
Ir hacia el norte desde Beijing, cruzando la Gran Muralla China hacia Erlian, frontera con Mongolia.
# ¿Y si no podemos entrar?
Volver al plan de arriba.
# ¿Y si no hay problema?
Entrar en Mongolia, y entonces...
# ¿Y si lo hacemos por el camino "seguro/fácil"?
Ir hacia el norte, hacia Ulan Bator, por las carreteras asfaltadas del país (las pocas que hay) y desde ahí hacia el Oeste en dirección a Altai.
# ¿Y si lo hacemos a la aventura?
Entonces pasamos de Ulan Bator, y cruzamos el desierto del Gobi, desierto a través. En el camino hay ciertas áreas "pobladas", aunque la mayoría es estepa y desierto, y el concepto de carretera es apenas una pista de arena. Seguir en esa dirección hasta llegar a Altai.
En ambos casos, de Altai a Bangol, frontera oficialmente no abierta para extranjeros, aunque hemos encontrado registros de gente que lo ha conseguido.
# ¿Y si nos dejan pasar?
Desde ahí hasta Urumqi apenas hay distancia y llegaremos sin problemas para coger el avión y estar de vuelta en Shanghai, a currar, el 28 de Mayo.
# ¿Y si no nos dejan?
Eeeeeeerrr... Bueno, entonces estamos jodidos. Según las fechas en que esto suceda, habría que ejecutar el plan de contingencia que incluye volar hasta Ulan Bator y de ahí a Shanghai. ¿Y las motos? Bueno, tendrían que donarse a la ciencia. A la ciencia Mongola, quiero decir, puesto que no habría manera de mandarlas de vuelta.
[caption id="attachment_852" align="aligncenter" width="519"]
Esquema, más poco claro que mucho, de las alternativas al viaje.[/caption]
De modo que después de mucho planear la semana pasada sobre las alternativas y la manera de conseguir la maldita visa Mongola, este fin de semana hemos estado preparando las monturas para la carretera. El resultado, al menos a mí, me parece tremendamente atractivo. Vosotros diréis:
[caption id="attachment_853" align="aligncenter" width="519"]
Las motos piden marcha[/caption]
[caption id="attachment_854" align="aligncenter" width="519"]
Sí, lo que veis a los lados son bidones de gasolina. 10 litros cada uno.[/caption]
Bueno, os dejo de momento con la idea, para que la vayáis madurando. En breve, detalles de los preparativos y perlitas técnicas :)
Vayan calentando motores. Estamos en marcha.
Sin embargo, afortunadamente, no siempre me quedo sin cosas que contar. Y es que los últimos planes han pasado la barrera de una semana en el futuro de la que hablaba, y por fin puedo hablar de ellos con sentido.
El plan original incluía un viaje, a mediados de Junio, alrededor de China pasando por Mongolia, Rusia, Kazakhstan, Kyrzygstan y entrar en China de nuevo por Xingjiang, pero como todo plan que se precie ha cambiado tanto de forma como una mancha de aceite en el agua. Me ahorraré todos los detalles coñazo de la historia, pero a grandes rasgos por motivos de curro hemos terminado buscando acortar la ruta y los días, dejando gran parte para otra ocasión. Ah, y saliendo LA SEMANA QUE VIENE.
De modo que ahora mismo la idea es la siguiente:
Salir el Sábado 11 en dirección a Beijing. El Lunes por la mañana hacer las gestiones del visado Mongolito, para lo que toca esperar 1 día de turisteo pekinés. Y aquí empiezan los "ysis".
# ¿Y si no nos dan el visado?
Viajar por Mongolia Interior, al sur del Gobi, por Qinghai y sus salinas gigantescas, para entrar en Xinjiang y cruzar por último otro desierto (el del Taklamaklan) antes de llegar a Urumqi. Y volar de vuelta a casa mientras las motos vuelven en tren.
# ¿Y si nos dan el visado?
Ir hacia el norte desde Beijing, cruzando la Gran Muralla China hacia Erlian, frontera con Mongolia.
# ¿Y si no podemos entrar?
Volver al plan de arriba.
# ¿Y si no hay problema?
Entrar en Mongolia, y entonces...
# ¿Y si lo hacemos por el camino "seguro/fácil"?
Ir hacia el norte, hacia Ulan Bator, por las carreteras asfaltadas del país (las pocas que hay) y desde ahí hacia el Oeste en dirección a Altai.
# ¿Y si lo hacemos a la aventura?
Entonces pasamos de Ulan Bator, y cruzamos el desierto del Gobi, desierto a través. En el camino hay ciertas áreas "pobladas", aunque la mayoría es estepa y desierto, y el concepto de carretera es apenas una pista de arena. Seguir en esa dirección hasta llegar a Altai.
En ambos casos, de Altai a Bangol, frontera oficialmente no abierta para extranjeros, aunque hemos encontrado registros de gente que lo ha conseguido.
# ¿Y si nos dejan pasar?
Desde ahí hasta Urumqi apenas hay distancia y llegaremos sin problemas para coger el avión y estar de vuelta en Shanghai, a currar, el 28 de Mayo.
# ¿Y si no nos dejan?
Eeeeeeerrr... Bueno, entonces estamos jodidos. Según las fechas en que esto suceda, habría que ejecutar el plan de contingencia que incluye volar hasta Ulan Bator y de ahí a Shanghai. ¿Y las motos? Bueno, tendrían que donarse a la ciencia. A la ciencia Mongola, quiero decir, puesto que no habría manera de mandarlas de vuelta.
[caption id="attachment_852" align="aligncenter" width="519"]
Esquema, más poco claro que mucho, de las alternativas al viaje.[/caption]De modo que después de mucho planear la semana pasada sobre las alternativas y la manera de conseguir la maldita visa Mongola, este fin de semana hemos estado preparando las monturas para la carretera. El resultado, al menos a mí, me parece tremendamente atractivo. Vosotros diréis:
[caption id="attachment_853" align="aligncenter" width="519"]
Las motos piden marcha[/caption][caption id="attachment_854" align="aligncenter" width="519"]
Sí, lo que veis a los lados son bidones de gasolina. 10 litros cada uno.[/caption]Bueno, os dejo de momento con la idea, para que la vayáis madurando. En breve, detalles de los preparativos y perlitas técnicas :)
Vayan calentando motores. Estamos en marcha.
viernes, 4 de mayo de 2012
Ir un día cualquiera a trabajar...
Si alguna vez os habéis preguntado qué tal es el tráfico en China, os dejo un video de prueba que he hecho con mi nueva cámara (Drift HD), que he comprado para poder compartir los viajes en primera persona.
http://www.youtube.com/watch?v=hVluKgfAnE4
El sonido es una mierda porque usa el micro integrado en la cámara, pero tengo un micro externo que probar, ya os contaré qué tal en la próxima prueba.
Mención especial al minuto 4:10... ¿cómo se os queda el cuerpo en esas? Pues como esa, a diario.
Permanezcan atentos a sus pantallas, porque hay noticias calentitas que iremos publicando estos días. ¡La cosa se mueve!
http://www.youtube.com/watch?v=hVluKgfAnE4
El sonido es una mierda porque usa el micro integrado en la cámara, pero tengo un micro externo que probar, ya os contaré qué tal en la próxima prueba.
Mención especial al minuto 4:10... ¿cómo se os queda el cuerpo en esas? Pues como esa, a diario.
Permanezcan atentos a sus pantallas, porque hay noticias calentitas que iremos publicando estos días. ¡La cosa se mueve!
martes, 17 de abril de 2012
Con mala pata
Hará como cosa de un mes (o casi dos), en mi curro tuvimos una de esas movidas que llaman de "tim bildin", más conocidas como "secta-vivencias" por el genio del Mongolo. Básicamente la cosa consiste en coger a toda la gente de la oficina, levantarles de sus asientos y llevártelos a hacer algo no relacionado con el curro, generalmente a algún otro lado.
La mayoría de estas secta-vivencias consisten en actividades que de algún modo, al menos en teoría, contribuyan a crear dinámicas de equipo en la empresa, a afianzar lazos de confianza mutua y respeto y toda esa parafernalia que ahora está tan de moda para jefecillos modernos y que, no siendo una mala idea en esencia, suele ser cutremente llevada a cabo en la práctica.
Total, que en una de estas (cutremente llevadas a cabo) andábamos, con una consultora especializada en "tinbildin" cobrando un pastuzal por venir a nuestra oficina con ideas tan constructivas para la moral y cooperatividad del equipo como lucha de trajes de sumo. Sí, sí, lo estáis leyendo bien. Sumo. No de tomate. Sumo como el de los japoneses gordos. Pero con trajes acolchados, así al estilo del grandioso Humor Amarillo.

La tarde pasó entre trompicones y hostias más o menos tibias, hasta que ya al final de todos los combates de sumo, uno de los organizadores quiso combatir también. Todos empezaron a buscar a quién encasquetar el traje de sumo-buzo y yo que pasaba por allí con ya un par de cervezas no supe decir que no cuando todos empezaron a gritar "Kali, Kali, venga, dale".
[caption id="attachment_842" align="aligncenter" width="500" caption="Que no, mamá, que no he cogido peso, que estoy "fuertecito"..."]
[/caption]
Lo que prometía ser gracioso al final resultó ser la peor idea que pude haber tenido en mucho tiempo. En un momento tonto del combate intentando desequilibrar al franchute contrincante, este reaccionó haciéndome pivotar 90 grados, pero el suelo, el maldito suelo se pegaba a mis zapatillas como si fuera velcro, de modo que mi pie no giró pero sí el resto de mi cuerpo, haciendo que lo que pivotase fuera mi rodilla. Aquella en la que hace cosa de 10 años me rompiera el ligamento cruzado anterior jugando al furgol. Si es que lo tengo dicho, que los deportes son malos.
El resultado en este caso no fue tan grave, pero si que llevó lesión de otro ligamento, en este caso el lateral, afortunadamente sin rotura, pero con la suficiente seriedad como para que no esté en condiciones de lanzar mi viaje en las fechas previstas.
A esto se suma la oferta de mi empresa por un año más en la compañía, oferta que no podía rechazar, y el advenimiento de fechas no propicias para nuestro viaje (como el verano en mitad del desierto, o la época de monzones en las montañas de Pakistán).
Así que para dejarnos de rodeos, la cosa queda como sigue:
1.- El viaje hasta sudáfrica queda cancelado temporalmente, replaneado para el año próximo en las mismas fechas.
2.- Mi estancia en Shanghai se prolonga consecuentemente hasta Abril de 2013.
3.- La semana que viene empiezo a ir a un gimnasio como parte de la rehabilitación.
La rodilla ahora mismo está tocada, lo que condicionado por la otra rodilla que también sufre de rotura de ligamento (cruzado posterior) allá por marzo del año pasado, me convierte en una persona que puede andar pero no correr, no hacer casi ningún deporte, y que debe tener mucho cuidado a la hora de hacer cosas que puedan requerir de un cierto grado de fuerza en las rodillas. Por ejemplo, en mi condición actual, no podría levantar la moto si tuviera una caída, y no podría evitar mediante la táctica del pie al suelo una caída en un terreno pedregoso. Ni que decir tiene que una caída cualquiera en mitad de un país perdido de la mano del hombre podría ser una putada del calibre 33 con una muy difícil salida.
Por todo ello es que me he visto obligado a posponer el viaje, y ya puestos a posponer lo traslado de nuevo al momento de mi partida de Shanghai, ahora fechada para estas mismas horas del año que viene.
Pero como digo siempre, el viaje nunca termina, así que entre medias y para aproximadamente el mes de Junio, andamos preparando una versión "corta" de un par de semanas o tres, para quitarnos el gusanillo hasta el gran viaje del año próximo. Y de paso quitaros el gusanillo a vosotros también.
Espero poder actualizar sobre esa idea muy pronto. Hasta entonces, siento tener que dejar esto colgado.
Seguiremos informando...
La mayoría de estas secta-vivencias consisten en actividades que de algún modo, al menos en teoría, contribuyan a crear dinámicas de equipo en la empresa, a afianzar lazos de confianza mutua y respeto y toda esa parafernalia que ahora está tan de moda para jefecillos modernos y que, no siendo una mala idea en esencia, suele ser cutremente llevada a cabo en la práctica.
Total, que en una de estas (cutremente llevadas a cabo) andábamos, con una consultora especializada en "tinbildin" cobrando un pastuzal por venir a nuestra oficina con ideas tan constructivas para la moral y cooperatividad del equipo como lucha de trajes de sumo. Sí, sí, lo estáis leyendo bien. Sumo. No de tomate. Sumo como el de los japoneses gordos. Pero con trajes acolchados, así al estilo del grandioso Humor Amarillo.

La tarde pasó entre trompicones y hostias más o menos tibias, hasta que ya al final de todos los combates de sumo, uno de los organizadores quiso combatir también. Todos empezaron a buscar a quién encasquetar el traje de sumo-buzo y yo que pasaba por allí con ya un par de cervezas no supe decir que no cuando todos empezaron a gritar "Kali, Kali, venga, dale".
[caption id="attachment_842" align="aligncenter" width="500" caption="Que no, mamá, que no he cogido peso, que estoy "fuertecito"..."]
[/caption]Lo que prometía ser gracioso al final resultó ser la peor idea que pude haber tenido en mucho tiempo. En un momento tonto del combate intentando desequilibrar al franchute contrincante, este reaccionó haciéndome pivotar 90 grados, pero el suelo, el maldito suelo se pegaba a mis zapatillas como si fuera velcro, de modo que mi pie no giró pero sí el resto de mi cuerpo, haciendo que lo que pivotase fuera mi rodilla. Aquella en la que hace cosa de 10 años me rompiera el ligamento cruzado anterior jugando al furgol. Si es que lo tengo dicho, que los deportes son malos.
El resultado en este caso no fue tan grave, pero si que llevó lesión de otro ligamento, en este caso el lateral, afortunadamente sin rotura, pero con la suficiente seriedad como para que no esté en condiciones de lanzar mi viaje en las fechas previstas.
A esto se suma la oferta de mi empresa por un año más en la compañía, oferta que no podía rechazar, y el advenimiento de fechas no propicias para nuestro viaje (como el verano en mitad del desierto, o la época de monzones en las montañas de Pakistán).
Así que para dejarnos de rodeos, la cosa queda como sigue:
1.- El viaje hasta sudáfrica queda cancelado temporalmente, replaneado para el año próximo en las mismas fechas.
2.- Mi estancia en Shanghai se prolonga consecuentemente hasta Abril de 2013.
3.- La semana que viene empiezo a ir a un gimnasio como parte de la rehabilitación.
La rodilla ahora mismo está tocada, lo que condicionado por la otra rodilla que también sufre de rotura de ligamento (cruzado posterior) allá por marzo del año pasado, me convierte en una persona que puede andar pero no correr, no hacer casi ningún deporte, y que debe tener mucho cuidado a la hora de hacer cosas que puedan requerir de un cierto grado de fuerza en las rodillas. Por ejemplo, en mi condición actual, no podría levantar la moto si tuviera una caída, y no podría evitar mediante la táctica del pie al suelo una caída en un terreno pedregoso. Ni que decir tiene que una caída cualquiera en mitad de un país perdido de la mano del hombre podría ser una putada del calibre 33 con una muy difícil salida.
Por todo ello es que me he visto obligado a posponer el viaje, y ya puestos a posponer lo traslado de nuevo al momento de mi partida de Shanghai, ahora fechada para estas mismas horas del año que viene.
Pero como digo siempre, el viaje nunca termina, así que entre medias y para aproximadamente el mes de Junio, andamos preparando una versión "corta" de un par de semanas o tres, para quitarnos el gusanillo hasta el gran viaje del año próximo. Y de paso quitaros el gusanillo a vosotros también.
Espero poder actualizar sobre esa idea muy pronto. Hasta entonces, siento tener que dejar esto colgado.
Seguiremos informando...
martes, 31 de enero de 2012
Puesta a punto...
En los últimos días la flaca me está dando un poco de guerra. Le cuesta arrancar por las mañanas aún más que a mi salir de la cama. Tarda un montón en calentarse, se ahoga al darle gas, por muy despacio que lo haga, incluso abriendo el aire en el carburador, y hasta que no lleva un rato laaaaaaaaaaaargo en marcha, parece como si se quedara en 5 cv en bajas revoluciones. Por si eso fuera poco echa un olorcillo algo sospechoso a cosa requemada, aunque no tengo claro qué cosa.
Creo que el problema está en una de los 3 siguientes opciones: el filtro del aire, la bujía, o el aceite. O todos a la vez. El caso es que va a tocar hacerle una revisión completa antes de preparar todo para el viaje, porque no me fío de ella como está ahora mismo.
Resulta curioso que estas navidades en España arranqué La Gata tras 2 años en garaje, y lo hizo a la primera sin quejarse ni un poquito, y tan sólo hubo que cambiarle el aceite para que dejara de echar humo blanco apestoso. Pero al volver a Shanghai, La Flaca, tras apenas 1 mes parada, tardó más de 30 minutos en estar en orden de marcha, y eso es aún con el aire abierto porque si no se quedaba clavada por debajo de las 3.000 vueltas.
Aparte de eso le toca cambio de casi todo, revisión de líquidos, y estoy pensando si cambiarle hasta los amortiguadores antes del viaje sería una buena idea o no. Quizá también el carburador, o llevarme uno de recambio por si acaso.
¿Alguien tiene experiencia ajustando la carburación de una YBR125? Cuando crucemos el Karakorum, a 4.200 metros de altitud, estoy seguro de que la pobre flaca se va a quedar más tiesa que un trilobite.
¡Espero vuestros comentarios!
Creo que el problema está en una de los 3 siguientes opciones: el filtro del aire, la bujía, o el aceite. O todos a la vez. El caso es que va a tocar hacerle una revisión completa antes de preparar todo para el viaje, porque no me fío de ella como está ahora mismo.
Resulta curioso que estas navidades en España arranqué La Gata tras 2 años en garaje, y lo hizo a la primera sin quejarse ni un poquito, y tan sólo hubo que cambiarle el aceite para que dejara de echar humo blanco apestoso. Pero al volver a Shanghai, La Flaca, tras apenas 1 mes parada, tardó más de 30 minutos en estar en orden de marcha, y eso es aún con el aire abierto porque si no se quedaba clavada por debajo de las 3.000 vueltas.
Aparte de eso le toca cambio de casi todo, revisión de líquidos, y estoy pensando si cambiarle hasta los amortiguadores antes del viaje sería una buena idea o no. Quizá también el carburador, o llevarme uno de recambio por si acaso.
¿Alguien tiene experiencia ajustando la carburación de una YBR125? Cuando crucemos el Karakorum, a 4.200 metros de altitud, estoy seguro de que la pobre flaca se va a quedar más tiesa que un trilobite.
¡Espero vuestros comentarios!
jueves, 26 de enero de 2012
Dando forma a la bestia
Si alguno aún sigue este pequeño rincón, sabrá que a pesar de lo poco que escribo en estos momentos, la planificación sigue a buen ritmo. Pero la planificación no deja de ofrecernos retos de lo más variopintos.
La amenaza cada vez más real de una guerra en Irán, la perspectiva de costes elevadísimos en el trazado Europeo previsto en la primera idea, pero también la inspiración de muchos como mi colega del curro Blaise, natural de Burundi, o de Fabián (el de www.saliadarunavuelta.com) nos abrieron los ojos a la posibilidad de la Gran Aventura Africana:
[caption id="attachment_829" align="aligncenter" width="519" caption="Shanghai - Ciudad del Cabo : Más de 25.000 km de la ruta más alucinante"]
[/caption]
Loco es lo más bonito que me están llamando últimamente. Sí, efectivamente y tal como el mapa indica, la ruta incluye lugares tales como Pakistán, Egipto, Sudán o Etiopía. Pero es que además, si la no-guerra nos lo permite, tendrá una pequeña variación para cruzar Irán de Este a Oeste, bordeando la totalidad del Golfo Pérsico para entrar desde Kuwait en Arabia Saudí. Y por supuesto toda la ruta está sujeta a tantos cambios como se nos puedan imaginar o imponer a lo largo de la misma.
Este viaje, que como digo desde el anterior no es otra cosa que el viaje de la vida mismo, se tendrá que ir adaptando a los imprevistos del camino, que serán todos por más que nos empeñemos en planificar. Y qué hostias, esa es precisamente parte de la gracia.
Como no tengo la menor idea de cómo irá la cosa aún no puedo prometer nada seguro, pero si la limitación de pasta no es excesiva y la "amenaza" de los peligros Africanos resulta ser como espero completamente vana e inventada, difundida quién sabe con qué oscuras intenciones por noticieros y demás gentuza, buscaría la manera de llegar desde Ciudad del Cabo hasta España en moto.
No tengo grandes esperanzas de que La Flaca sobreviva a este viaje. No por falta de capacidad mecánica, sino más bien por las trabas legales de importación en Europa de un vehículo fabricado (y matriculado) en China. Es más que probable, si no puedo llegar rodando a España, que La Flaca termine sus días en donación por alguna ciudad africana desde donde tenga que volverme en avión. Pero no adelantemos acontecimientos aún.
Hoy por hoy la cosa sigue rondando en torno a la pasta, que es de momento el único límite con el que voy a viajar. En Abril dejaré el curro, dejaré el piso, y todo lo que tengo aquí que no me lleve en la moto o haya mandado con anterioridad a tierras matrias (es decir, a casa de mamá), se quedará para siempre atrás en la vieja Shanghai a la que ya no volveré.
Sin curro, y sin previsión de curro alguno, la libertad de viajar cuanto, cuando y por donde se quiera es tan real como la acuciante necesidad de tener un presupuesto planeado o un montón de patrocinadores, cosas ambas de las que carezco. Así pues debo de admitir que voy un poco a verlas venir (si me conoces seguro que no te sorprende) y que el viaje para mí terminará el día en que mis ahorros se sequen, y no me quede más que el fondo de rescate, es decir, de coger un avión para volver a tierras matrias (ver arriba).
Pero los preparativos no se limitan a la planificación de la ruta... En el próximo post os contaré más acerca de la equipación que estamos preparando, intentando mejorar con la experiencia del año pasado.
Permanezcan atentos. Yo no puedo esperar más. Tiempo, corre.
La amenaza cada vez más real de una guerra en Irán, la perspectiva de costes elevadísimos en el trazado Europeo previsto en la primera idea, pero también la inspiración de muchos como mi colega del curro Blaise, natural de Burundi, o de Fabián (el de www.saliadarunavuelta.com) nos abrieron los ojos a la posibilidad de la Gran Aventura Africana:
[caption id="attachment_829" align="aligncenter" width="519" caption="Shanghai - Ciudad del Cabo : Más de 25.000 km de la ruta más alucinante"]
[/caption]Loco es lo más bonito que me están llamando últimamente. Sí, efectivamente y tal como el mapa indica, la ruta incluye lugares tales como Pakistán, Egipto, Sudán o Etiopía. Pero es que además, si la no-guerra nos lo permite, tendrá una pequeña variación para cruzar Irán de Este a Oeste, bordeando la totalidad del Golfo Pérsico para entrar desde Kuwait en Arabia Saudí. Y por supuesto toda la ruta está sujeta a tantos cambios como se nos puedan imaginar o imponer a lo largo de la misma.
Este viaje, que como digo desde el anterior no es otra cosa que el viaje de la vida mismo, se tendrá que ir adaptando a los imprevistos del camino, que serán todos por más que nos empeñemos en planificar. Y qué hostias, esa es precisamente parte de la gracia.
Como no tengo la menor idea de cómo irá la cosa aún no puedo prometer nada seguro, pero si la limitación de pasta no es excesiva y la "amenaza" de los peligros Africanos resulta ser como espero completamente vana e inventada, difundida quién sabe con qué oscuras intenciones por noticieros y demás gentuza, buscaría la manera de llegar desde Ciudad del Cabo hasta España en moto.
No tengo grandes esperanzas de que La Flaca sobreviva a este viaje. No por falta de capacidad mecánica, sino más bien por las trabas legales de importación en Europa de un vehículo fabricado (y matriculado) en China. Es más que probable, si no puedo llegar rodando a España, que La Flaca termine sus días en donación por alguna ciudad africana desde donde tenga que volverme en avión. Pero no adelantemos acontecimientos aún.
Hoy por hoy la cosa sigue rondando en torno a la pasta, que es de momento el único límite con el que voy a viajar. En Abril dejaré el curro, dejaré el piso, y todo lo que tengo aquí que no me lleve en la moto o haya mandado con anterioridad a tierras matrias (es decir, a casa de mamá), se quedará para siempre atrás en la vieja Shanghai a la que ya no volveré.
Sin curro, y sin previsión de curro alguno, la libertad de viajar cuanto, cuando y por donde se quiera es tan real como la acuciante necesidad de tener un presupuesto planeado o un montón de patrocinadores, cosas ambas de las que carezco. Así pues debo de admitir que voy un poco a verlas venir (si me conoces seguro que no te sorprende) y que el viaje para mí terminará el día en que mis ahorros se sequen, y no me quede más que el fondo de rescate, es decir, de coger un avión para volver a tierras matrias (ver arriba).
Pero los preparativos no se limitan a la planificación de la ruta... En el próximo post os contaré más acerca de la equipación que estamos preparando, intentando mejorar con la experiencia del año pasado.
Permanezcan atentos. Yo no puedo esperar más. Tiempo, corre.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Alternativas
Como seguramente seguís las noticias igual que yo, sabréis que la cosa por Irán se está volviendo, cuanto menos, complicada. Así que andamos dando vueltas a cual pordía ser la mejor alternativa al viaje.
La primera idea que nos vino a la cabeza fue: "¿Y por qué no cruzar el Golfo Pérsico camino a Arabia Saudí, y de ahí a Egipto y de ahí por el norte de África hacia Marruecos y cruzando Gibraltar hasta España?"
Pero para nuestra desesperación la ruta del norte de África es también un hervidero, no sólo por tener que cruzar Libia, sino además por el poco conocido bloqueo fronterizo entre Argelia y Marruecos.
Así las cosas, ideas van y vienen, y casi todas empiezan por "¿Qué cojones hacer una vez llegados a Pakistán?". Si en algo estamos de acuerdo Mauro y yo desde el minuto 1 es en que no queremos ir por la ruta norte por Kazakhstan y todos los "istanes" de por ahí. De modo que hay que darle vueltas.
Una opción no descartable, aunque no era precisamente lo que tenía en mente (pero que es la más realista atendiendo a presupuesto) sería la de volver desde Pakistán hacia el Este, entrando en India, Nepal, Bután, Bangladesh y volviendo a entrar en China por el sur de Tibet o Yunnan (según las trabas administrativas), volver a Shanghai, vender la moto y volar a España.
Pero esto es más aburrido, ¿no?
Otra opción que gana peso (aunque también incluye descartar Europa y no llegar rodando hasta casa) sería la que sigue:
[caption id="attachment_815" align="aligncenter" width="593" caption="África de Norte a Sur: Egipto-Ciudad del Cabo"]
[/caption]
Como lo ves: Aún por determinar cómo cojones llegar por mar desde Karachi en Pakistán hasta Muscat en Omán, pasar a los Emiratos Árabes Unidos, de ahí a Arabia Saudí, Egipto, Sudán (del norte), Etiopía, Kenya, Tanzania, Zambia, Zimbabwe, Botswana y Sudáfrica (con posible excursión por Lesotho). Una increíble ruta trans-africana de no menos de 10.000 km incluyendo hitos como Luxor o Abu Simbel, el lago Tanganika, las cataratas Victoria, o los alrededores del Delta del Okavongo, entre otros tantos de miles.
No menos de 5 meses de ruta en total, sumando los ya conocidos 9.000 km de Shanghai a Pakistán con la incógnita de cómo cruzar la península Arabiga hasta completar un aproximado de 25.000 km (que ya serán 30). Con el agravante de "a ver qué hacemos con las motos una vez en Ciudad del Cabo".
Y vosotros, ¿qué opináis de todo esto? ¿Qué ruta os gustaría más? ¿Por dónde preferirías que te llevara de viaje?
La primera idea que nos vino a la cabeza fue: "¿Y por qué no cruzar el Golfo Pérsico camino a Arabia Saudí, y de ahí a Egipto y de ahí por el norte de África hacia Marruecos y cruzando Gibraltar hasta España?"
Pero para nuestra desesperación la ruta del norte de África es también un hervidero, no sólo por tener que cruzar Libia, sino además por el poco conocido bloqueo fronterizo entre Argelia y Marruecos.
Así las cosas, ideas van y vienen, y casi todas empiezan por "¿Qué cojones hacer una vez llegados a Pakistán?". Si en algo estamos de acuerdo Mauro y yo desde el minuto 1 es en que no queremos ir por la ruta norte por Kazakhstan y todos los "istanes" de por ahí. De modo que hay que darle vueltas.
Una opción no descartable, aunque no era precisamente lo que tenía en mente (pero que es la más realista atendiendo a presupuesto) sería la de volver desde Pakistán hacia el Este, entrando en India, Nepal, Bután, Bangladesh y volviendo a entrar en China por el sur de Tibet o Yunnan (según las trabas administrativas), volver a Shanghai, vender la moto y volar a España.
Pero esto es más aburrido, ¿no?
Otra opción que gana peso (aunque también incluye descartar Europa y no llegar rodando hasta casa) sería la que sigue:
[caption id="attachment_815" align="aligncenter" width="593" caption="África de Norte a Sur: Egipto-Ciudad del Cabo"]
[/caption]Como lo ves: Aún por determinar cómo cojones llegar por mar desde Karachi en Pakistán hasta Muscat en Omán, pasar a los Emiratos Árabes Unidos, de ahí a Arabia Saudí, Egipto, Sudán (del norte), Etiopía, Kenya, Tanzania, Zambia, Zimbabwe, Botswana y Sudáfrica (con posible excursión por Lesotho). Una increíble ruta trans-africana de no menos de 10.000 km incluyendo hitos como Luxor o Abu Simbel, el lago Tanganika, las cataratas Victoria, o los alrededores del Delta del Okavongo, entre otros tantos de miles.
No menos de 5 meses de ruta en total, sumando los ya conocidos 9.000 km de Shanghai a Pakistán con la incógnita de cómo cruzar la península Arabiga hasta completar un aproximado de 25.000 km (que ya serán 30). Con el agravante de "a ver qué hacemos con las motos una vez en Ciudad del Cabo".
Y vosotros, ¿qué opináis de todo esto? ¿Qué ruta os gustaría más? ¿Por dónde preferirías que te llevara de viaje?
martes, 15 de noviembre de 2011
Planeando nuevas rutas
Hace tiempo ya que el viaje llegó a su fin, al menos al fin de la ruta marcada en un principio. Mucho tiemp, demasiado, en el que la rutina de la vida "normal" me ha ido rebozando cual croqueta y adormilando cual marmota.
Sin embargo, en el día a día del curro sentado frente a mi ordenador, el mundo "exterior" ha seguido en todo momento susurrándome al oido:
"Eh, tú. Sí, tú. Deja de hacer como que no me oyes. Sé que me escuchas. Mira hacia fuera. Mira ese sol. Mira ese horizonte. Recuerda tantos horizontes que en tu viaje creiste tan lejos sólo para después alcanzarlos, merendártelos y cagarlos de nuevo en el camino para que otros los encuentren mientras tú sigues buscando otros nuevos. Sé que no me has olvidado. Sé que estoy en tu cabecita dando vueltas. Run-run, run-run. Como el run-run del motor de la Flaca. Run-run. Run-run..."
Yo subo el volumen de la música y me invento problemas nuevos en el curro, en mi vida. Problemas que resolver que me tengan ocupado. Hago montañas de los inconvenientes más nimios sólo porque así son algo más difícil de superar, y requieren más dedicación por mi parte. Sin tiempo para pensar. Con demasiadas responsabilidades como para decidir.
Run-run. Run-run.
Curra. Múdate de piso. Pégate con tus ex-compañeros de piso. Busca pasta debajo de las piedras. Decide qué hacer con tu futuro. Preocúpate por tu salud. Y por la de los demás. Búscate un lío francés para llenar espacios en blanco. Convierte tu vida en un drama constante. Discute con tu familia, como siempre, porque no das señales de vida.
Run-run. Run-run...
El tiempo tiene algo inevitable, por muy perogrullada que ésto sea: que no deja de pasar. De la misma manera el pensamiento tiene algo igualmente inevitable: que no deja de pensar. No importa cuánto ruido le metas, cuántos problemas te inventes o cuánto alcohol le tires por encima para acallarlo. Siempre esta ahí.
Run-run...
Pues bien. Dejemos de pensar. Dejemos de soñar. Ya sabemos cómo se hace esto. Empecemos de nuevo.
¡Run-run!
El camino está ahi fuera. Y sólo falta decidir a dónde. Salir de esta rutina auto-impuesta y recordar que el viaje nunca, NUNCA se acaba. Como bien decía allá por Agosto, esto no se termina, el viaje sigue, y hay que mirar hacia delante.
Esta vez planearemos con más tiempo, y prepararemos el viaje sabiendo qué problemas más comunes nos encontraremos allá fuera, pero también que da lo mismo cuántos preparativos llevemos a cabo, nunca serán suficientes y nunca serán demasiados.
El viaje esta vez nos llevará hasta la vieja Europa. No tenemos aún muy claro hasta dónde o por dónde, pero sí que España está en ese camino, y que afortunadamente podré hacer una ruta en condiciones por toda la península para reunirme con todos los que seguís este blog y todos aquellos que habéis colaborado con vuestras palabras de apoyo.
La idea primigenia del viaje incluye una sección por Asia, saliendo de Shanghai allá por Abril siguendo la vieja Ruta de la Seda hacia el noroeste del país, en la región autónoma de Xinjiang (donde vive la minoría Uyghur) hasta la mítica ciudad de Kashgar. Desde allí cruzar los Himalayas (cuando el clima lo permita, ya que el paso del Karakorum no abre por lo menos hasta principios de Mayo) por el no menos mítico Karakorum y adentrarnos en Pakistán. Recorrerlo de cabo a rabo hasta Irán, donde llegaríamos casi empezado el verano. Cruzarlo también, visitando el Mar Caspio. Cruzar a Turquía costeando el Mar Negro y entrar en Europa por la milenaria Estambul. Recorrer Bulgaria, Grecia, los Balcanes, los Alpes italianos. Cruzar el paso de San Gottardo hacia las titánicas montañas de Suiza. Perdernos por Alemania hacia el Báltico, tal vez entrando en Polonia. Pasar por Dinamarca, mi adorada Holanda, la ingobernable Bélgica. Saludar a la torre Eiffel para continuar por la irreductible Galia y de ahí vuelta al Meditteráneo para entrar a España por Gerona y rendir honores a la Sagrada Familia en Barcelona justo antes de volver bordeando los Pirineos hacia la costa Cantábrica, rodarla entera siguiendo el lento ritmo y recorrido de las vías del Feve hasta acariciar toda la costa gallega desde el Ferrol hasta Vigo, saludar a nuestros primos Portugueses para volver a tierra patria después, inevitable Madrid, desde el que volveremos hacia el sur de Portugal a bañarnos en el Alvarve, redescubrir la Giralda de Sevilla y terminar pasando por Cadiz o Granada en nuestro camino a la punta de Tarifa, donde decidiremos si el viaje sigue por África o si nuestros recursos son demasiado limitados.
Soñar es gratis, pero sé que este sueño es sólo un presagio, algo que cumplir. Run-run no puede estar tan equivocado.
Pero el camino no es fácil. Como sabéis la cosa está algo jodida por la zona de Irán (o más bien lo va a estar de aquí a un tiempo) así que no se exáctamente cómo sortearemos ese más que posible inconveniente.
En cualquier caso, en las próximas semanas iremos haciendo más y más preparativos para esta nueva aventura, en la que espero poder contar con vosotros como equipaje de excepción, animándome, empujandome, pero sobre todo disfrutando conmigo.
El viaje sigue. El viaje nunca termina. El viaje vuelve a empezar, el próximo Abril. Permanezca a la escucha.
[caption id="" align="alignnone" width="478" caption="Soñar es gratis"]
[/caption]
Run-run...
Sin embargo, en el día a día del curro sentado frente a mi ordenador, el mundo "exterior" ha seguido en todo momento susurrándome al oido:
"Eh, tú. Sí, tú. Deja de hacer como que no me oyes. Sé que me escuchas. Mira hacia fuera. Mira ese sol. Mira ese horizonte. Recuerda tantos horizontes que en tu viaje creiste tan lejos sólo para después alcanzarlos, merendártelos y cagarlos de nuevo en el camino para que otros los encuentren mientras tú sigues buscando otros nuevos. Sé que no me has olvidado. Sé que estoy en tu cabecita dando vueltas. Run-run, run-run. Como el run-run del motor de la Flaca. Run-run. Run-run..."
Yo subo el volumen de la música y me invento problemas nuevos en el curro, en mi vida. Problemas que resolver que me tengan ocupado. Hago montañas de los inconvenientes más nimios sólo porque así son algo más difícil de superar, y requieren más dedicación por mi parte. Sin tiempo para pensar. Con demasiadas responsabilidades como para decidir.
Run-run. Run-run.
Curra. Múdate de piso. Pégate con tus ex-compañeros de piso. Busca pasta debajo de las piedras. Decide qué hacer con tu futuro. Preocúpate por tu salud. Y por la de los demás. Búscate un lío francés para llenar espacios en blanco. Convierte tu vida en un drama constante. Discute con tu familia, como siempre, porque no das señales de vida.
Run-run. Run-run...
El tiempo tiene algo inevitable, por muy perogrullada que ésto sea: que no deja de pasar. De la misma manera el pensamiento tiene algo igualmente inevitable: que no deja de pensar. No importa cuánto ruido le metas, cuántos problemas te inventes o cuánto alcohol le tires por encima para acallarlo. Siempre esta ahí.
Run-run...
Pues bien. Dejemos de pensar. Dejemos de soñar. Ya sabemos cómo se hace esto. Empecemos de nuevo.
¡Run-run!
El camino está ahi fuera. Y sólo falta decidir a dónde. Salir de esta rutina auto-impuesta y recordar que el viaje nunca, NUNCA se acaba. Como bien decía allá por Agosto, esto no se termina, el viaje sigue, y hay que mirar hacia delante.
Esta vez planearemos con más tiempo, y prepararemos el viaje sabiendo qué problemas más comunes nos encontraremos allá fuera, pero también que da lo mismo cuántos preparativos llevemos a cabo, nunca serán suficientes y nunca serán demasiados.
El viaje esta vez nos llevará hasta la vieja Europa. No tenemos aún muy claro hasta dónde o por dónde, pero sí que España está en ese camino, y que afortunadamente podré hacer una ruta en condiciones por toda la península para reunirme con todos los que seguís este blog y todos aquellos que habéis colaborado con vuestras palabras de apoyo.
La idea primigenia del viaje incluye una sección por Asia, saliendo de Shanghai allá por Abril siguendo la vieja Ruta de la Seda hacia el noroeste del país, en la región autónoma de Xinjiang (donde vive la minoría Uyghur) hasta la mítica ciudad de Kashgar. Desde allí cruzar los Himalayas (cuando el clima lo permita, ya que el paso del Karakorum no abre por lo menos hasta principios de Mayo) por el no menos mítico Karakorum y adentrarnos en Pakistán. Recorrerlo de cabo a rabo hasta Irán, donde llegaríamos casi empezado el verano. Cruzarlo también, visitando el Mar Caspio. Cruzar a Turquía costeando el Mar Negro y entrar en Europa por la milenaria Estambul. Recorrer Bulgaria, Grecia, los Balcanes, los Alpes italianos. Cruzar el paso de San Gottardo hacia las titánicas montañas de Suiza. Perdernos por Alemania hacia el Báltico, tal vez entrando en Polonia. Pasar por Dinamarca, mi adorada Holanda, la ingobernable Bélgica. Saludar a la torre Eiffel para continuar por la irreductible Galia y de ahí vuelta al Meditteráneo para entrar a España por Gerona y rendir honores a la Sagrada Familia en Barcelona justo antes de volver bordeando los Pirineos hacia la costa Cantábrica, rodarla entera siguiendo el lento ritmo y recorrido de las vías del Feve hasta acariciar toda la costa gallega desde el Ferrol hasta Vigo, saludar a nuestros primos Portugueses para volver a tierra patria después, inevitable Madrid, desde el que volveremos hacia el sur de Portugal a bañarnos en el Alvarve, redescubrir la Giralda de Sevilla y terminar pasando por Cadiz o Granada en nuestro camino a la punta de Tarifa, donde decidiremos si el viaje sigue por África o si nuestros recursos son demasiado limitados.
Soñar es gratis, pero sé que este sueño es sólo un presagio, algo que cumplir. Run-run no puede estar tan equivocado.
Pero el camino no es fácil. Como sabéis la cosa está algo jodida por la zona de Irán (o más bien lo va a estar de aquí a un tiempo) así que no se exáctamente cómo sortearemos ese más que posible inconveniente.
En cualquier caso, en las próximas semanas iremos haciendo más y más preparativos para esta nueva aventura, en la que espero poder contar con vosotros como equipaje de excepción, animándome, empujandome, pero sobre todo disfrutando conmigo.
El viaje sigue. El viaje nunca termina. El viaje vuelve a empezar, el próximo Abril. Permanezca a la escucha.
[caption id="" align="alignnone" width="478" caption="Soñar es gratis"]
[/caption]Run-run...
miércoles, 3 de agosto de 2011
Gracias
Hoy quiero daros las gracias a todos aquellos que, de uno u otro modo, habéis estado ahí todo este tiempo. A todos aquellos que habéis colaborado con vuestra pequeña (gran) aportación, a todos los que habéis contribuído con vuestros comentarios en el blog, a los que leíais (y leéis) ávidamente buscando algo, aún sin saberlo. A los que me habéis acompañado en el camino, llenándolo de vuestra presencia y vuestras palabras, o en el silencio más absoluto. A los que sólo habéis entrado esporádicamente a leerme. A quienes, por no hablar mi idioma, habéis desistido de hacer nada más que mirar las fotos (pero aun así habéis estado). A quienes, aún sin leer estas palabras, habéis estado cerca de uno u otro modo.
Gracias a todo por vuestro apoyo, vuestra compañía, vuestras palabras, vuestra envidia sana. Gracias por ser parte de mi camino, de mi viaje constante en esta vida. Gracias por darme la oportunidad de disfrutar de ese largo viaje a vuestro lado aunque sólo hayamos cruzado nuestras rutas un par de veces. Gracias por hacer mi camino más llevadero.
Quiero haceros llegar esa sensación de superación que me ha acompañado constantemente, la felicidad de experimentar que el mundo es tan sólo un pequeño lugar esperando que salgas a descubrirlo. Quiero compartir todas esas sensaciones con vosotros porque, de una u otra forma, formáis parte de ellas, y porque sin duda no sería lo mismo sin vosotros.
Para todos aquellos que habéis comentado sobre mi aparente tristeza al volver, sólo puedo contaros que no es tal o por lo menos no pesa tanto como para borrar la enorme experiencia que he vivido, y que aún me queda por vivir. Si alguna vez creéis que mis lágrimas no me dejarán ver la luz del sol, recordar las palabras de Paulo Coelho:
Gracias.
Gracias a todo por vuestro apoyo, vuestra compañía, vuestras palabras, vuestra envidia sana. Gracias por ser parte de mi camino, de mi viaje constante en esta vida. Gracias por darme la oportunidad de disfrutar de ese largo viaje a vuestro lado aunque sólo hayamos cruzado nuestras rutas un par de veces. Gracias por hacer mi camino más llevadero.
Quiero haceros llegar esa sensación de superación que me ha acompañado constantemente, la felicidad de experimentar que el mundo es tan sólo un pequeño lugar esperando que salgas a descubrirlo. Quiero compartir todas esas sensaciones con vosotros porque, de una u otra forma, formáis parte de ellas, y porque sin duda no sería lo mismo sin vosotros.
Para todos aquellos que habéis comentado sobre mi aparente tristeza al volver, sólo puedo contaros que no es tal o por lo menos no pesa tanto como para borrar la enorme experiencia que he vivido, y que aún me queda por vivir. Si alguna vez creéis que mis lágrimas no me dejarán ver la luz del sol, recordar las palabras de Paulo Coelho:
"Las palabras son lágrimas que han sido escritas. Las lágrimas son palabras que necesitan ser derramadas. Sin ellas, el placer pierde todo su brillo y la tristeza no tiene fin."
Gracias.
lunes, 1 de agosto de 2011
Todo tiene su fin
Al igual que reza la canción, este viaje también tenía que acabar. Durante la última ruta el GPS no funcionó y no pude grabar las coordenadas en el Everytrail. Pero sobre esa ruta poco hay que decir.
Desde que entramos en China de vuelta la ruta ha sido un constante huir de las tormentas, con mucha suerte especialmente al pasar a Mengla, ya que la ruta hasta Jianghong fue serpenteando entre montañas siempre con nubarrones negros acechándonos. La carretera, de tipo autopista pero sin desdoblar, nos fue llevando amablemente curveando para salvar cada chaparrón, cada cúmulo de nubes negras que amenazaban por pasar por agua nuestra vuelta a casa. En nuestra mente sólo estaba llegar cuanto antes a Jianghong, donde nos habían dicho (en la frontera) que sería posible encontrar alguien que transportara las motos hasta Shanghai. Eran ya 4 días de retraso en el curro, y teníamos que solucionar el problema cuanto antes.
La perfecta carretera que sube desde la frontera en Mengla nos llevaba como meciéndonos entre montañas de impresionantes paisajes, con un trazado absolutamente moderno levantado sobre cientos de viaductos y excavado en otros tantos túneles bajo las rocas. La vieja carretera serpentea constantemente alrededor de la nueva y nos guiñaba el ojo con sarcasmo como diciendo "imaginad si tuvierais que hacer esta ruta por aquí". Cada túnel significa al menos media hora de carretera retorcida y llena de socavones hasta la cumbre lluviosa de una montaña, y aquí no son raros los túneles de 3 o 4 km de largo. Así que decididamente tenemos suerte de haber venido cuando la nueva carretera ya está terminada.
Las montañas en esta zona tienen un aspecto raro, pues todos TODOS los árboles han sido claramente replantados hace algunos años. Lo que debió ser una selva tropical es hoy una mata verde que se alinea perfectamente con las imaginarias curvas de perfil de las montañas, con árboles que claramente no pertenecen al ecosistema de la zona y que parecen haber crecido con tiralíneas hasta alcanzar todos exactamente la misma altura. La estampa recuerda un poco al otro lado de la frontera en Laos donde toda la selva había desaparecido por el comercio maderero y la implantación de cultivos, aunque a cambio parece que aquí se dieron cuenta del problema en algún momento y decidieron replantar el bosque por su propio bien. De alguna manera seguimos dejando crecer esta impresión de que al final en China todo está mejor organizado y llevado a cabo, ¿será que el aparato del gobierno nos está lavando el cerebro? Sinceramente creo que todo funciona un poco mejor aquí, a pesar de todo y de todos.
Para completar la postal, la autopista de Jianghong serpentea por esas montañas cuesta abajo (tanto que la Flaca llegó a la línea roja en quinta marcha y tuve que aflojarle la oreja a 115 kmh, velocidad terminal nunca antes alcanzada) hasta que de repente tras una curva aparece una advertencia de fin de autopista y tras la montaña se yergue una impresionante ciudad de rascacielos, hoteles, contaminación y millones de chinos. Habíamos vuelto a la urbe, el modelo estándar de China que no veíamos desde Shanghai. Ubicada estratégicamente en uno de los pocos valles amplios de toda la zona, la ciudad se baña en aguas del Mekong antes de que éste entre a definir las fronteras de Indochina, convirtiendola en enclave estratégico para el comercio fluvial. La ciudad está llena de hoteles, de empresas de transporte internacional, y de muelles donde los cargueros fluviales atracan y mueven toda la mercancía que China envía a Laos, Myanmar, Tailandia, Camboya y Vietnam. Podríamos decir que antes de esa carretera que nos llevó hasta Chiang Rai en el primer paso por Laos, esta era la puerta por la que pasaba todo lo que China exporta a sus vecinos del sur. Te puedes hacer una idea de la importancia y del tamaño de la misma.
A pesar de ello no conseguimos encontrar una empresa que nos pudiera hacer el traslado a Shanghai por un precio aceptable. La razón principal: el tren no llega aún a esta remota zona de China, enclaustrada ya a los pies de los Himalayas, y la estación más cercana se encuentra en Kunming, a 535 km de distancia. Así pues tuvimos que contentarnos con volver a la "civilización" y buscar dónde dormir y cenar hasta el día siguiente en que partiríamos hacia Kunming. La "civilización" china es algo que a Mauro le entusiasma, y volver a lugares donde podía comunicarse con todo el mundo le sacaba una sonrisa constante. Por mi parte, como ya te conté, significaba volver a las 200 preguntas estándar sobre mi pelo y lo "mafan" que es. Y todo el mundo mirándonos como si fueramos perros verdes.
Al día siguiente probamos suerte de nuevo en un par de empresas de transporte, con idéntico resultado que hasta ahora, y decidimos emprender el largo camino a Kunming cuanto antes para evitar perder más tiempo. La carretera por suerte es más de lo mismo, perfecto trazado totalmente nuevo (ni siquiera nuestros mapas de gúguel conocían estas carreteras) y amablemente nos llevó hasta la capital de Yunnan de nuevo salvando enrevesadas y viejas carreteruchas de montaña y nubarrones amenazantes. De hecho el viaje en esta etapa parecía totalmente anodino, sólo un trámite para llegar al fin de vuelta a casa, de forma algo triste, por la puerta de atrás y sin las motos. Llegados a este punto me daba incluso rabia no disponer de más tiempo para hacer toda la ruta de vuelta y entrar, como los cánones mandan, a hombros de la Flaca en Shanghai, sintiendome el conquistador que debería haber sido. Aún no habíamos llegado a Shanghai y ya podía barruntar esa pequeña decepción en el ambiente. Pero pasta manda, y ya eran 5 días de retraso en el curro. Había que llegar como fuera antes de terminar el fin de semana.
Kunming es otra impresionante urbe chinesca enclaustrada entre montañas himaláyicas, aunque en este caso se trata de la auténtica puerta geográfica de la zona a la Gran China. De aquí y hacia el Este las montañas se convierten en algo más racional, menos imposible de cruzar, y no es de extrañar que el centro político, logístico y social de toda la provincia de Yunnan se halle aquí. La ciudad aparece ante nosotros escoltada por su enorme lago de colores opacos y teñida por completo de una fina capa de polvo rojizo proveniente de los suelos arcillosos, los mismos que dan su característico color al Mekong.
En Kunming por fin encontramos quien nos mande las motos a casa. Pero deberemos esperar hasta el día siguiente por la mañana, y coger un avión que nos deje por la tarde en casa, ya demasiado tarde para nuestros jefes, perdiendo así una semana entera por encima de lo que habíamos planeado y nos habían concedido de vacaciones. Los jefes no estarán contentos.
Al día siguiente dejamos las motos en manos de unos tipos que, espero, nos las entregarán en unos 10 días en Shanghai. El pago es a la entrega, por lo que es posible que nunca las volvamos a ver. Una mísera pegatina con una indicación del destino puesta en el top-case y un recibo en papel amarillento es lo único que nos garantiza que las volveremos a ver.
[caption id="attachment_797" align="aligncenter" width="490" caption="Las guarras esperando su destino"]
[/caption]
[caption id="attachment_796" align="aligncenter" width="480" caption="Una pegatina que vale una moto"]
[/caption]
Cambiar nuestras monturas de 125cc por otras de 767 (Boeing) nos restaba todo el glamour de la vuelta a casa, pero antes de resignarnos a un regreso deshonroso tuvimos el detalle de subirnos al avión de la siguiente guisa:
[caption id="attachment_794" align="aligncenter" width="490" caption="Careto Velocidad"]
[/caption]
[caption id="attachment_795" align="aligncenter" width="490" caption="Yi Lu Ping An (seguridad ante todo)"]
[/caption]
Si los chinos se subían al avión con sus horribles gorros de vaquero Yunnanés, nosotros no íbamos a ser menos. ¿Quién dijo vergüenza? Había que llevar el espíritu motero hasta el final y morir con las protecciones puestas. ¡Qué menos! Te puedes imaginar los caretos de la gente al subirnos al avión tal cual nos bajamos de las motos.
La llegada a Shanghai fue algo anodina. Sin pena ni gloria llegamos al aereopuerto de Hongqiao entrada la tarde, ya anocheciendo. Sin nadie que supiera la fecha exacta de nuestra llegada, nadie vino a vernos. Una extraña sensación de vacío se apoderó de mí al ser plenamente consciente de que ya estaba, que el viaje se había acabado, y que esta noche no habría que buscar alojamiento, ni planificar ruta para mañana, ni que lavar ropa a mano para ponerse algo que no apeste, ni mañana tendríamos que volver a cargar todos los fardos en las motos. La excesivamente normal, aburrida mega-metrópolis nos acogía soñolienta y con algo de indiferencia. Un carísimo Kaiba (cervecería donde suelen tener de todo) que no tenía Beerlao nos sirvió como cierre al día, un día que cerraba una etapa, un viaje.
Sin alabanzas, sin miriadas de gente a las que contar nuestra experiencia, tan en silencio como habíamos viajado las últimas semanas, así llegábamos de vuelta. Un viaje en el que nadie salió a despedirnos a la salida, y en el que nadie salió a recibirnos a la llegada. De alguna manera parecía como si, de cara al mundo, nuestra experiencia fuera un mito, algo que bien podía haber ocurrido como podía ser una invención de una mente imaginativa. Tú, que me estás leyendo aún hoy, eres mi único testigo, y mi único compañero en el camino.
[caption id="attachment_799" align="aligncenter" width="490" caption="Amaneciendo"]
[/caption]
[caption id="attachment_800" align="aligncenter" width="490" caption="Shanghai desperezándose"]
[/caption]
El día siguiente amaneció temprano para mí, como venía siendo costumbre, y Shanghai me regaló uno de sus mejores amaneceres para recibirme discreto, cuando aún media ciudad duerme. Los rascacielos me recordaban también, sin embargo, que había que volver al mundo "normal". A los findes programados cervezas-club-brunch-resaca, a las interminables horas de oficina donde el culo se te queda mucho más plano en una silla de diseño que en el sillín de la moto, a los medio-amigos que se interesan en tu vida sólo cuando quieren algo a cambio...
El viaje ha sido relativamente corto, apenas un mes, pero aún así resulta difícil volver. ¿De verdad mi sitio está aquí? ¿Cómo ignorar todo eso que hemos visto en el (corto) camino? ¿Cómo vivir en la normalidad de la quietud? Ahí fuera hay un mundo entero esperando pacientemente que salgas a comértelo, y tú te apoltronas ahí delante de la tele, del ordenador, o de la cerveza en el bar. ¿Realmente crees que estás viviendo la vida?
Podría colar un montón de frasecitas tópicas de muro como "La vida es aquello que sucede mientras tu esperas a decidir qué hacer con ella", pero esto no se trata de convencer a nadie, sólo de llevarte de viaje y contarte mi experiencia. Si tan sólo uno de vosotros decide atarse las botas mañana y salir a merendarse el mundo, entonces todo esto habrá cobrado un sentido.
Todo esto lo escribo hoy, sentado en mi mesa de oficina viendo las horas pasar interminables, tratando de no pensar en el camino que aún queda, que aún puedo recorrer tantas y tantas veces, tratando de concentrarme en resolver problemas en un mundo virtual mientras el real me espera ahí fuera, con la sonrisa pícara de quien sabe que volveré, porque he probado un fruto que sencillamente no puedo ignorar el resto de mis días, consciente a fin de cuentas de que caeré de nuevo en su red.
Esta etapa acaba aquí. Pero el viaje aún no ha terminado.
[caption id="attachment_801" align="aligncenter" width="490" caption="El viaje continúa"]
[/caption]
Desde que entramos en China de vuelta la ruta ha sido un constante huir de las tormentas, con mucha suerte especialmente al pasar a Mengla, ya que la ruta hasta Jianghong fue serpenteando entre montañas siempre con nubarrones negros acechándonos. La carretera, de tipo autopista pero sin desdoblar, nos fue llevando amablemente curveando para salvar cada chaparrón, cada cúmulo de nubes negras que amenazaban por pasar por agua nuestra vuelta a casa. En nuestra mente sólo estaba llegar cuanto antes a Jianghong, donde nos habían dicho (en la frontera) que sería posible encontrar alguien que transportara las motos hasta Shanghai. Eran ya 4 días de retraso en el curro, y teníamos que solucionar el problema cuanto antes.
La perfecta carretera que sube desde la frontera en Mengla nos llevaba como meciéndonos entre montañas de impresionantes paisajes, con un trazado absolutamente moderno levantado sobre cientos de viaductos y excavado en otros tantos túneles bajo las rocas. La vieja carretera serpentea constantemente alrededor de la nueva y nos guiñaba el ojo con sarcasmo como diciendo "imaginad si tuvierais que hacer esta ruta por aquí". Cada túnel significa al menos media hora de carretera retorcida y llena de socavones hasta la cumbre lluviosa de una montaña, y aquí no son raros los túneles de 3 o 4 km de largo. Así que decididamente tenemos suerte de haber venido cuando la nueva carretera ya está terminada.
Las montañas en esta zona tienen un aspecto raro, pues todos TODOS los árboles han sido claramente replantados hace algunos años. Lo que debió ser una selva tropical es hoy una mata verde que se alinea perfectamente con las imaginarias curvas de perfil de las montañas, con árboles que claramente no pertenecen al ecosistema de la zona y que parecen haber crecido con tiralíneas hasta alcanzar todos exactamente la misma altura. La estampa recuerda un poco al otro lado de la frontera en Laos donde toda la selva había desaparecido por el comercio maderero y la implantación de cultivos, aunque a cambio parece que aquí se dieron cuenta del problema en algún momento y decidieron replantar el bosque por su propio bien. De alguna manera seguimos dejando crecer esta impresión de que al final en China todo está mejor organizado y llevado a cabo, ¿será que el aparato del gobierno nos está lavando el cerebro? Sinceramente creo que todo funciona un poco mejor aquí, a pesar de todo y de todos.
Para completar la postal, la autopista de Jianghong serpentea por esas montañas cuesta abajo (tanto que la Flaca llegó a la línea roja en quinta marcha y tuve que aflojarle la oreja a 115 kmh, velocidad terminal nunca antes alcanzada) hasta que de repente tras una curva aparece una advertencia de fin de autopista y tras la montaña se yergue una impresionante ciudad de rascacielos, hoteles, contaminación y millones de chinos. Habíamos vuelto a la urbe, el modelo estándar de China que no veíamos desde Shanghai. Ubicada estratégicamente en uno de los pocos valles amplios de toda la zona, la ciudad se baña en aguas del Mekong antes de que éste entre a definir las fronteras de Indochina, convirtiendola en enclave estratégico para el comercio fluvial. La ciudad está llena de hoteles, de empresas de transporte internacional, y de muelles donde los cargueros fluviales atracan y mueven toda la mercancía que China envía a Laos, Myanmar, Tailandia, Camboya y Vietnam. Podríamos decir que antes de esa carretera que nos llevó hasta Chiang Rai en el primer paso por Laos, esta era la puerta por la que pasaba todo lo que China exporta a sus vecinos del sur. Te puedes hacer una idea de la importancia y del tamaño de la misma.
A pesar de ello no conseguimos encontrar una empresa que nos pudiera hacer el traslado a Shanghai por un precio aceptable. La razón principal: el tren no llega aún a esta remota zona de China, enclaustrada ya a los pies de los Himalayas, y la estación más cercana se encuentra en Kunming, a 535 km de distancia. Así pues tuvimos que contentarnos con volver a la "civilización" y buscar dónde dormir y cenar hasta el día siguiente en que partiríamos hacia Kunming. La "civilización" china es algo que a Mauro le entusiasma, y volver a lugares donde podía comunicarse con todo el mundo le sacaba una sonrisa constante. Por mi parte, como ya te conté, significaba volver a las 200 preguntas estándar sobre mi pelo y lo "mafan" que es. Y todo el mundo mirándonos como si fueramos perros verdes.
Al día siguiente probamos suerte de nuevo en un par de empresas de transporte, con idéntico resultado que hasta ahora, y decidimos emprender el largo camino a Kunming cuanto antes para evitar perder más tiempo. La carretera por suerte es más de lo mismo, perfecto trazado totalmente nuevo (ni siquiera nuestros mapas de gúguel conocían estas carreteras) y amablemente nos llevó hasta la capital de Yunnan de nuevo salvando enrevesadas y viejas carreteruchas de montaña y nubarrones amenazantes. De hecho el viaje en esta etapa parecía totalmente anodino, sólo un trámite para llegar al fin de vuelta a casa, de forma algo triste, por la puerta de atrás y sin las motos. Llegados a este punto me daba incluso rabia no disponer de más tiempo para hacer toda la ruta de vuelta y entrar, como los cánones mandan, a hombros de la Flaca en Shanghai, sintiendome el conquistador que debería haber sido. Aún no habíamos llegado a Shanghai y ya podía barruntar esa pequeña decepción en el ambiente. Pero pasta manda, y ya eran 5 días de retraso en el curro. Había que llegar como fuera antes de terminar el fin de semana.
Kunming es otra impresionante urbe chinesca enclaustrada entre montañas himaláyicas, aunque en este caso se trata de la auténtica puerta geográfica de la zona a la Gran China. De aquí y hacia el Este las montañas se convierten en algo más racional, menos imposible de cruzar, y no es de extrañar que el centro político, logístico y social de toda la provincia de Yunnan se halle aquí. La ciudad aparece ante nosotros escoltada por su enorme lago de colores opacos y teñida por completo de una fina capa de polvo rojizo proveniente de los suelos arcillosos, los mismos que dan su característico color al Mekong.
En Kunming por fin encontramos quien nos mande las motos a casa. Pero deberemos esperar hasta el día siguiente por la mañana, y coger un avión que nos deje por la tarde en casa, ya demasiado tarde para nuestros jefes, perdiendo así una semana entera por encima de lo que habíamos planeado y nos habían concedido de vacaciones. Los jefes no estarán contentos.
Al día siguiente dejamos las motos en manos de unos tipos que, espero, nos las entregarán en unos 10 días en Shanghai. El pago es a la entrega, por lo que es posible que nunca las volvamos a ver. Una mísera pegatina con una indicación del destino puesta en el top-case y un recibo en papel amarillento es lo único que nos garantiza que las volveremos a ver.
[caption id="attachment_797" align="aligncenter" width="490" caption="Las guarras esperando su destino"]
[/caption][caption id="attachment_796" align="aligncenter" width="480" caption="Una pegatina que vale una moto"]
[/caption]Cambiar nuestras monturas de 125cc por otras de 767 (Boeing) nos restaba todo el glamour de la vuelta a casa, pero antes de resignarnos a un regreso deshonroso tuvimos el detalle de subirnos al avión de la siguiente guisa:
[caption id="attachment_794" align="aligncenter" width="490" caption="Careto Velocidad"]
[/caption][caption id="attachment_795" align="aligncenter" width="490" caption="Yi Lu Ping An (seguridad ante todo)"]
[/caption]Si los chinos se subían al avión con sus horribles gorros de vaquero Yunnanés, nosotros no íbamos a ser menos. ¿Quién dijo vergüenza? Había que llevar el espíritu motero hasta el final y morir con las protecciones puestas. ¡Qué menos! Te puedes imaginar los caretos de la gente al subirnos al avión tal cual nos bajamos de las motos.
La llegada a Shanghai fue algo anodina. Sin pena ni gloria llegamos al aereopuerto de Hongqiao entrada la tarde, ya anocheciendo. Sin nadie que supiera la fecha exacta de nuestra llegada, nadie vino a vernos. Una extraña sensación de vacío se apoderó de mí al ser plenamente consciente de que ya estaba, que el viaje se había acabado, y que esta noche no habría que buscar alojamiento, ni planificar ruta para mañana, ni que lavar ropa a mano para ponerse algo que no apeste, ni mañana tendríamos que volver a cargar todos los fardos en las motos. La excesivamente normal, aburrida mega-metrópolis nos acogía soñolienta y con algo de indiferencia. Un carísimo Kaiba (cervecería donde suelen tener de todo) que no tenía Beerlao nos sirvió como cierre al día, un día que cerraba una etapa, un viaje.
Sin alabanzas, sin miriadas de gente a las que contar nuestra experiencia, tan en silencio como habíamos viajado las últimas semanas, así llegábamos de vuelta. Un viaje en el que nadie salió a despedirnos a la salida, y en el que nadie salió a recibirnos a la llegada. De alguna manera parecía como si, de cara al mundo, nuestra experiencia fuera un mito, algo que bien podía haber ocurrido como podía ser una invención de una mente imaginativa. Tú, que me estás leyendo aún hoy, eres mi único testigo, y mi único compañero en el camino.
[caption id="attachment_799" align="aligncenter" width="490" caption="Amaneciendo"]
[/caption][caption id="attachment_800" align="aligncenter" width="490" caption="Shanghai desperezándose"]
[/caption]El día siguiente amaneció temprano para mí, como venía siendo costumbre, y Shanghai me regaló uno de sus mejores amaneceres para recibirme discreto, cuando aún media ciudad duerme. Los rascacielos me recordaban también, sin embargo, que había que volver al mundo "normal". A los findes programados cervezas-club-brunch-resaca, a las interminables horas de oficina donde el culo se te queda mucho más plano en una silla de diseño que en el sillín de la moto, a los medio-amigos que se interesan en tu vida sólo cuando quieren algo a cambio...
El viaje ha sido relativamente corto, apenas un mes, pero aún así resulta difícil volver. ¿De verdad mi sitio está aquí? ¿Cómo ignorar todo eso que hemos visto en el (corto) camino? ¿Cómo vivir en la normalidad de la quietud? Ahí fuera hay un mundo entero esperando pacientemente que salgas a comértelo, y tú te apoltronas ahí delante de la tele, del ordenador, o de la cerveza en el bar. ¿Realmente crees que estás viviendo la vida?
Podría colar un montón de frasecitas tópicas de muro como "La vida es aquello que sucede mientras tu esperas a decidir qué hacer con ella", pero esto no se trata de convencer a nadie, sólo de llevarte de viaje y contarte mi experiencia. Si tan sólo uno de vosotros decide atarse las botas mañana y salir a merendarse el mundo, entonces todo esto habrá cobrado un sentido.
Todo esto lo escribo hoy, sentado en mi mesa de oficina viendo las horas pasar interminables, tratando de no pensar en el camino que aún queda, que aún puedo recorrer tantas y tantas veces, tratando de concentrarme en resolver problemas en un mundo virtual mientras el real me espera ahí fuera, con la sonrisa pícara de quien sabe que volveré, porque he probado un fruto que sencillamente no puedo ignorar el resto de mis días, consciente a fin de cuentas de que caeré de nuevo en su red.
Esta etapa acaba aquí. Pero el viaje aún no ha terminado.
[caption id="attachment_801" align="aligncenter" width="490" caption="El viaje continúa"]
[/caption]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


