lunes, 25 de julio de 2011

[Fotogalería] Niños por todos Laos

A millares. O más. Por todos lados. No sé cómo lo hacen pero el país esta repleto de niños de menos de 15 años... Me pregunto donde estará el resto...


(y sí, he vuelto a hacer el chiste, merezco la muerte a pellizcos)



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[Fotogalería] Laos en compañía

Aunque no puedo evitar pensar que suena a chiste: "¿Qué hacen un francés, una italiana, un suizo y un español en Laos?". Obvio: montar en moto. Y beber Beerlao :-D



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Y yo que creía que venía preparado...

Lo que hace tener una moto grande... ¿Será que al final es verdad y el tamaño importa?



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...Y hola de nuevo, Laos!

Antes de que preguntes, el careto se debe a las horas de espera en la burocracia laosiana...



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Adiós, Tailandia...

(por fin)



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Y de nuevo, Laos

Udon Thani no nos duró mucho, sólo lo justo para pasar por un taller de Yamaha y aprovechar para cambiar el kit de arrastre a la moto de Mauro. Habíamos traído uno de repuesto pero sólo uno, y en el taller no tenían repuestos para YBR, así que la flaca se tuvo que conformar con otro tensado y engrasado más, aunque eso la dejara al límite de cadena. A partir de ahora, con cuidadito y sin correr.
Y correr lo que se dice correr iba a quedar poco en cualquier caso, pues estábamos ya al lado de la frontera.


Esta vez cruzábamos por el llamado puente de la amistad entre Tailandia y Laos, que prometía ser mucho más sencillo que el ferry del Mekong en Huay Xai. Y por lo menos lo fue en el lado Thai. Un par de estampitas en el pasaporte y listo, éramos libres de pasar al otro lado. Tailandia, por fin, se acababa. No me lo podía creer. Tenía tantas tantas ganas de que se terminara... Las rectas infinita habían terminado con mi paciencia... Hacerse 3000km a 85km/h y con el acelerador TODO el rato a tope le agota la paciencia a cualquiera.


Cruzar el ridículo puente daba de.nuevo una sensación de victoria agradable. Lo de ridículo es porque contra lo que esperaba es un puentucho super pequeño (no de largo, obviamente) en el que la vía del tren a Vietiane atraviesa sobre la línea de separación de carriles. En cualquier caso aún nos quedaba el otro lado: la vuelta a la pachorra Laosiana del "me he ido a comer, vuelvo en 20 minutos" en la ventanilla de visa on arrival. O del "ahora cuando todos tengáis el visado ya si eso venid juntos a lo de aduanas de las motos, que así trabajo menos". En total otras 3 horas perdidas.


Pretendíamos llegar a Luang parabang, en el centro del país (o de la zona norte) y justo a medio camino a China, pero entre el retraso Aduanero y la lluvia iba a ser imposible. Así que nos aliamos con un francés que viajaba con su novia italiana (y que tuvo que hacer los papeles con nosotros para que el funcionario de turno trabajara menos) y decidimos que llegar a Vang Vieng era mucho más realista.


Los pobres tipos viajan en una CNN de 750 del año del fuego pero que obviamente corre mucho más que nuestras pobres y famélicas YBR, pero en cualquier caso la lluvia no les iba a dejar usar tanto caballo. Evitamos la capital y tiramos hacia el norte dejando por suerte la tormenta atrás. En todo lo que llevamos de camino, y van 8.000 km, aún no nos habíamos encontrado otros moteros, así que era agradable viajar en más compañía por un rato al menos.


Vincent y Elena llevan 6 meses viajando y aún les quedan otros 11 por delante. Ventajas de currar en Australia como perros durante un par de años, que te da para ahorrar a saco. También disfrutan de la ventaja del pack compilota, que permite ir sacando fotos mientras conduces. Así que intentando parar lo menos posible fui sacando fotos a tutiplén desde la moto.


Después de tanto tiempo de rectas autopisteras era agradable volver a curvear por las carreteras de Laos. Si bien aquí se nota la diferencia de la carretera del norte construida por los chinos para crear un pasillo a Tailandia comparada con el asfalto de Gruyere que tienen las carreteras en la capital. Parece mentira que esta sea la única carretera que une la capital actual con la antigua, pero ahora entiendo por qué los autobuses tardan 9 horas en recorrer los apenas 400 km que las separan.


Las montañas y los campos de Laos me volvieron a regalar todo su esplendor en cuando dejamos la capital y sus tormentas atrás. Poco a poco subíamos entre montañas hacia la zona alta del país, prima pequeña de la inconmensurable Yunnan, pero con formas mágicas que recordaban más a las de Guilin.


Paramos a comer la deliciosa especialidad local: Larb. Carne picada y marinada con especias, cebolleta y hojas verdes de origen poco claro incluyendo cantidades ingentes de menta, acompañado de un arroz mucho más duro y pegajoso que el normal... Una auténtica delicia incluso a pesar de lo picante que pueda resultar. Como aún nos quedaban millas por delante decidimos que la Beerlao tendría que esperar a la noche.


En el camino hasta Vang Vieng pasé un rato largo tirando fotos sobre la marcha, hasta que decidí que ya era suficiente de cámara y me dediqué a mí mismo y a las maravillosas curvas entre paisajes de ensueño. No sé qué es lo que tiene Laos, pero sus verdes, su cielo azul, y sus miles de gentes gritando "Sabai dee!" mientras te saludan con la mano al pasar, me cautivan. Si alguna vez vienes de visita por aquí, ya sé a dónde llevarte de turismo.


Llegamos a Vang Vieng al caer la noche y tras encontrar alojamiento nos fuimos derechitos y sin pasar por la casilla de salida a por unas Beerlaos que se caga la perra. Al final, como era de esperar, tajados como ídems tratando de averiguar qué leches era un trozo de asfalto empedrado del tamaño de dos autopistas que transcurría paralelo a la carretera.


A la mañana siguiente descubrimos que se trata (en mi opinión) de una pista de aterrizaje. De lo más parecido que hay un aeropuerto por estos lares. Desayuno-comida con los niños y más tarde que pronto volvíamos, hoy bajo un sol de justicia, a la cartera, solos esta vez, dejando que nuestros morenos amigos sigan a su ritmo de "no tengo fechas", y pensando si sería posible llegar a la frontera de China, 400 km más allá, antes de caer la noche.


Te recomiendo que eches un ojo a la etapa en el Everytrail, para que entiendas lo que significa "camino revirado". Avanzar 1 km en el mapa en línea recta supone en ocasiones más de 4. Lo que esta a menos de 100 al medir el plano se va a 240. Y eso según la señal que leas, porque a veces pasas por una que dice "Luang Parabang, 145 km". Y 20 después otra dice 158 km. ¿Cómo? Oh sí, creo que ya te he contado que en Laos todo te lo tienes que tomar con calma, ¿no?


Poco a poco, disfrutando del sol y los paisajes, llegamos a nuestro destino del día anterior cuando caía la noche. Pero en el camino he descubierto la mejor de todas las carreteras de montaña del mundo. Probablemente no apta para culos sensibles o motos señoronas y pijas de 600 cc, pero una auténtica pasada para monturas como la nuestra. Apenas sin tráfico pero llena de agujeros, nos llevó serpenteando entre impresionantes montañas escaladas por nubes que vienen de trekking por el país empujadas desde el índico, hoy respetándonos sin descargar sobre nuestras cabezas, por primera vez desde que salimos de las islas. No puedo explicaros tanta belleza, tan simple, tan agradable. Espero que las fotos os den una idea, pero como siempre se quedan tan cortas que sólo puedo invitarte a venir otra vez conmigo compartiendo ruta.


Cuanto más lo pienso, mejor me parece la idea de venirme aquí, montar un negociete nada pretencioso y vivir en el país más relajado y agradable que he visitado nunca.


Adoro Laos. No dudes en venir.



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Top 3 en Radio casco Lao

Top 1: Nos vemos en el infierno, Dinamita pa los pollos (?)


Top 2: Quiero volver a casa, Los Secretos (?)


Top 3: Te he echado de menos hoy, Los Secretos (?)


Soy horrible para los autores...

Volviendo a casa

Ya queda menos



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De nuevo en Laos

Comida rica y beerlao... ¿Qué más se puede pedir?

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Dejad que los niños trabajen por mí

A la hora de cambiar el kit de arrastre, mejor que lo haga un profesional con la herramientas adecuadas...



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sábado, 23 de julio de 2011

4 am

Otra maldita noche de insomnio...

[Juego-Fotogalería] ¿Dónde está Wally?

Digooooo... ¿Dónde está el Dey?


Ya os dije que en Tailandia hay fotos del rey por todos lados. A ver si puedes encontrarle en todas...



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Broken (más)

Pues más de eso...



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La otra Tailandia

El día después se levantó tan oscuro y lluvioso como había sentido el anterior. Durante todo el día llovió tanto como nunca pude imaginar, y combinado con tremendos vientos laterales la cosa no se hacía ni un poco graciosa. En varios tramos no había huevos a pasar de 60, primero porque la lluvia no te dejaba ver más allá de tu nariz, pero además porque el suelo era una auténtica pista de patinaje. Como siempre digo, menos mal que las carreteras en Tailandia son la rehostia, no me gustaría imaginar esta lluvia en los patatales de Yunnan.

Sobreviviendo y aguantando el hecho de que ni tan siquiera la ropa de lluvia nos protegía ya de terminar empapados fuimos desandando camino hasta el desvío que tiraba para Bangkok. La ruta de vuelta la hemos planeado cambiando Chiang Rai en el norte y el paso en ferry sobre el Mekong por el cómodo Puente de la Amistad que une la meseta nordeste de Tailandia con Vietiane (o Viang Chang, según quien lo transcriba), capital de Laos. Y para llegar allí había que cruzar la Gran Urbe: Bangkok.

¿Recordáis aquello de que Tailandia apenas tiene industria? Bueno, pues no es del todo cierto. Lo que pasa es que está toda aglomerada en los alrededores de Bangkok. Al aproximarnos a la ciudad ni siquiera la incesante lluvia era capaz de disimular la capa de mierda que flota sobre la zona. Lo que no es inexacto es lo de que el aire es tan puro en general que los olores se sienten desde a tomar por saco, con lo que al acercarse a BKK aquello apesta que quieres morir.

En serio, no se si es por el tiempo que llevo viajando por zonas de aire puro y olores agradables, o porque Bangkok es especialmente fétida, pero todos los alrededores de la gran ciudad apestan aún más que mi chaqueta de cordura sudada durante un mes. Y esto es mucho decir.

Al llegar a Bangkok descubrimos que la moda asiática de no permitir el acceso de motos a autopistas (especialmente en el caso de autopistas elevadas, de las cuales BKK está repleta para permitir el tráfico inconmensurable que tiene) se extiende a esta zona del país. Si hasta ahora Tailandia había sido un modelo a seguir por ponernos la vida fácil a los moteros, Bangkok venía a quitarnos la ilusión. Hay que callejear la ciudad.

Esto no sería malo si hubiera tiempo, no fueramos a contrarreloj, fuera de día y no lloviera. Pero ninguna de esas condiciones se daba, así que había que buscar cómo atravesar la ciudad con el menor jaleo posible.

Bangkok es probablemente menos locura de tráfico que Hanoi o Ho Chi Mihn en Vietnam, pero creo difícil encontrar alguna ciudad por encima de éstas comparando el tráfico infernal que habita en su interior. Decenas de miles de motitos (scooters de gas, eléctricas, motos de 50cc trucadas, Harleys, Hondas, y muchos otros modelos que no pude reconocer) se pegan literalmente de hostias por cruzar antes las calles. Para detener esa locura el gobierno parece haber aplicado la práctica de plantar miles de obras de metro y miles de semáforos con rojos de 200 segundos. Así que cuando el semáforo se pone verde te puedes imaginar que aquello es un sálvese quien pueda.

Rodeamos la ciudad salvándonos como podíamos y conseguimos llegar ya entrada la noche a la zona norte donde queda el aereopuerto y la autopista hacia Vien Chang, pero nuestros problemas no iban a terminar ahí: en toda esa autopista, con 3 carriles centrales por cada sentido y una vía extra lateral de 2 carriles más repleta de salidas, paradas de bus y tenderetes donde se paran los camiones, las motos están prohibidas en la zona central (la de 3 carriles, y la única segura). Así que de noche, con lluvia y teniendo que esquivar a la marabunta de gente que no para de entrar y salir a la vía auxiliar, todo el tiempo con el ojo atento al retrovisor porque alocadas furgonetas pick-up se te echan encima a 150 km/h, y se te suben literalmente a la chepa para que les dejes pasar. Así llegamos a duras penas hasta Saraburi, un antro de mierda a unos  100 km de la capital.

De nuevo volvimos a vagabundear por la ciudad pensando que sería fácil encontrar un hotel, pero no, la vuelta ha decidido que va a ser complicada en todo momento y el único hotel que encontramos se pasaba de precio una barbaridad (600 baht la noche). Al final encontramos un hotelucho de mierda en el que en el lobby nos daban 300 baht de precio por noche. Pensamos que era un planazo dados los precios de locura que nos habían pedido y además tenían garaje para las motos (en el mismo lobby del hotel). Una vez pagado pudimos comprobar el craso error de no echar un ojo a las habitaciones antes de pagar.

¡¡¡MENUDO POZO DE MIERDA!!!

¿Sabes esos supercutrehoteles que salen en las películas americanas? Pues esto era aún peor. Dos camas pegadas con un aspecto horrible de no haberse cambiado las "sábanas" en años. Un sofá con el forro abierto y despeluchado. Una mini tele metida en una jaula con candado para que no la robes. Un espejo roto. Un cuarto de baño con un báter  oxidado escoltado por cucarachas del tamaño del candado de la moto. Una bañera corroída con un agujero en el techo justo encima de ella y un cubo recogiendo agua que gotea del aguero. Una puerta con tres candados y agueros en la madera. Y todo aderezado con un olor a cerrado desde hace varios meses. Ah, y el ascensor que en el lobby no funcionaba, en la primera planta tenía una puerta que no cerraba dejando ver el hueco vacío del mismo.

Con esas expectativas decidimos que el equipaje mejor se quedaba montado en las motos, y que nosotros cogeríamos todo lo de valor y nos lo llevaríamos puesto mientras nos ibamos a tomar unas cervezas que nos mamaran lo suficiente como para dormir en aquel antro. Y allá que nos fuimos hasta las 4 de la mañana, viendo pasar trenes una y otra vez.

Por la mañana a eso de las 9 me desperté con el cuerpo más pa allá que pa acá, pero aún así espoleé a Mauro fuera de la cama para irnos de ese pozo inmundo cuanto antes, y tiramos carretera sin manta y sin ningún equilibrio. Cansados, resacosos, asqueados, apestosos. El ánimo parecía que nunca iba a poder mejorar.

A golpe de café en estaciones de servicio y de paradas a repostar y a cafear más aún seguimos tirando millas rumbo al norte. Atravesamos las cementeras del Nakhon Ratchasima y ascendimos a la meseta del nordeste de Tailandia peleándonos en la carretera con los miles de camiones que pululan en esa zona y los asquerosos olores que la infestan. Desde luego hemos conocido la otra Tailandia, la que no huele bien, la que no es agradable y la que no te da ganas de pasear y perderte en ella. Lejos de las paradisiacas costas del sur, los alrededores de Bangkok son en mi pequeña experiencia rodada, una puta mierda.

Rogando al cielo para que no nos inundara como ayer seguimos hacia la frontera, ya muy muy cerca, y planeábamos llegar hasta Nong Khai, donde se encuentra el famoso Puente de la Amistad. La carretera número 2 es aquí una infinita recta sin una sola curva. "Pero oiga, cuando dice recta, ¿se refiere a recta-viga de hormigón o recta-poya?" Excelente pregunta, pues más bien es recta-poya, pero en todo caso recta-poya de Nacho Vidal, porque es interminable y gorda.

La noche se nos echaba una vez más encima y la resaca de la noche anterior no ayudaba nada (tampoco las apenas 4 horas de sueño), así que en Udon Thani, apenas a 40 km de la frontera. Mañana cruzaremos y la contrarreloj intentará llevarnos hasta el paso de Boten-Mengla donde las motos tienen marcado el requisito legal de volver a China, cosa que harán presumiblemente el Lunes, día en que se suponía que volveríamos al curro.

Reloj, no marques las horas... sólo los kilómetros.

[caption id="attachment_536" align="aligncenter" width="480" caption="Kilómetros, kilómetros, kilómetros..."]Kilómetros, kilómetros, kilómetros...[/caption]

Fronteras en el cielo

La frontera de Tailandia con Laos tiene 3 niveles: por tierra, con las montañas, por agua, con el mekong, y por aire, con las nubes del cielo infinito de Tailandia que literalmente se precipitan sobre Laos. Mañana va llover.



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